Discurso de Agradecimiento Premio Julián Marías 2016

Debajo reproduzco mi discurso de agradecimiento por el Premio Julián Marías Humanidades y Ciencias Sociales 2016 (investigadores menores de 40 años). En la fotografía, aparezco con los otros tres galardonados el día de la ceremonia (miércoles 20 de diciembre de 2017): la investigadora del área de materiales en el IMDEA Patricia Horcajada Cortés, el catedrático de Historia de la Ciencia de la UAM y académico de la Real Academia Española, José Manuel Sánchez Ron, y el catedrático de Física Teórica de la UAM, Luis Enrique Ibáñez Santiago (en el centro el consejero de Educación e Investigación Rafael van Grieken). Muchas gracias por todas vuestras felicitaciones y muestras de cariño y afecto. aFotoPremioJulianMarias2.png

Excelentísimo Sr. Consejero de Educación e Investigación, autoridades políticas, Rector Magnífico de la Universidad Autónoma de Madrid, Presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, autoridades académicas, colegas de diferentes universidades, amigos, amigas, querida familia.

Muchas gracias a la Comunidad de Madrid y al Jurado que me ha honrado con la concesión de este premio.

Alguien dijo que escribir un discurso de 5 minutos es más difícil que escribir un discurso de 5 horas. Por suerte para ustedes, el discurso de 5 horas lo tuve que dejar en casa (…) Como pueden imaginar, no ha sido fácil resumir en 5 minutos todos los agradecimientos, emociones y afectos vividos durante estos años. Voy a intentarlo.

No les voy a engañar. Cuando inicié mi carrera investigadora jamás imaginé que hoy estaría aquí, recogiendo este Premio. Pero lo que de verdad no imaginaba entonces, es que hoy, mi vocación por la Ciencia permanecería intacta e, incluso, se incrementaría como lo ha hecho.

Como sugería Max Weber en su obra La Ciencia como Profesión, los que nos dedicamos a ella no debemos ejercerla como un sacerdocio, especialmente en las Ciencias Sociales, sino apegados a la búsqueda de la verdad, desde la honradez intelectual y conociendo todas las limitaciones del ser humano.

Hoy apelo a ello, para renovar aquí mi compromiso con la Ciencia, la Investigación y la Universidad con mayúsculas. Un compromiso que agradece el apoyo de la sociedad y apela a quienes toman decisiones en nuestros gobiernos, para que asuman con mayor determinación si cabe, los desafíos de gestionar la Investigación y apoyar las Universidades Públicas, en un contexto cada vez más complejo y globalizado.

Por otro lado, si mis datos no me engañan, que saben ustedes que a los datos a veces hay que torturarlos hasta que hablan, tengo el honor de ser el primer politólogo, o mejor dicho, el primer investigador en Ciencias Políticas y Administrativas, que recibe el Premio Julián Marías. Que las Ciencias Políticas y Administrativas se encuentren hoy representadas aquí, a través de mí, me llena de una íntima satisfacción, no lo puedo negar.

Pero se preguntarán ustedes: ¿para qué sirven las ciencias políticas cuando no se es capaz de predecir los resultados electorales? Eso mismo me pregunté yo hace años. Por ello, comencé a trabajar con unas criaturas, quizá menos caprichosas que los votantes, es decir, las organizaciones, y en particular, las organizaciones públicas, donde también se producen fenómenos relacionados con el PODER, objeto de estudio de nuestra querida Ciencia.

Así, he dedicado toda mi carrera hasta ahora al estudio científico de las organizaciones públicas: cómo se gestionan, cómo se toman decisiones dentro de ellas, y en particular, cómo se transforman como consecuencia de esa otra criatura compleja que es Internet.

Herbert A. Simon, insigne científico social y primer politólogo que recibió el Premio Nobel de Economía, ya habló en un poco conocido artículo de 1973 (Appplying Information Technology to Organizational Design) sobre las implicaciones de la aplicación de la tecnología de información en el diseño de las organizaciones.

Desde entonces, muchos científicos sociales nos hemos dedicado a esa misma tarea. En mi caso, mi empeño ha estado movido por lo que me preocupa de verdad: ¿cómo podemos mejorar las organizaciones públicas usando tecnologías para, a su vez, aumentar la calidad de vida de las personas?

En este asunto, el futuro no está escrito en las estrellas. Estamos en un cambio de época, no en una mera época de cambios. Los desafíos que vienen por delante como consecuencia de una nueva generación de tecnologías inteligentes son enormes en diferentes ámbitos como la salud o la educación, no sólo para nuestras organizaciones públicas, sino también para nuestras comunidades políticas.

En nuestras manos está que no se cumplan algunas de las profecías distópicas que navegan por las redes sociales. En la medida que seamos capaces de comprender los cambios, e imaginar propuestas orientadas al bien común y generar valor público, tendremos las capacidades y oportunidades para lograr un mundo más justo y más sostenible.

Finalmente, no puedo terminar estas palabras sin agradecer a quienes me habéis acompañado en este camino. Este premio es individual, pero no hubiera sido posible sin todas y cada una de las personas y organizaciones que habéis creído en mí, que me habéis apoyado con becas o contratos, o que me habéis dado soporte intelectual o emocional, o que me habéis dado lo más importante: afecto y amor a lo largo de estos años.

Especialmente, agradezco a la Universidad Autónoma de Madrid, empezando por su Rector (Rafael Garesse) aquí presente, a mi Facultad de Derecho (sobre todo a mi Decana Yolanda Valdeolivas, a la que he servido como Vicedecano de Investigación durante casi cuatro años ya), así como a todos mis compañeros del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales. No puedo imaginar un espacio mejor para trabajar y desarrollarme académicamente.

Pero sobre todo quiero agradecer muy especialmente a las personas que forman parte de mi EQUIPO más cercano en la Autónoma. En especial, a todo el grupo de NovaGob, empezando por mi amigo Francisco Rojas, pero también Aitor, Loredana, Encarna, pero también Edgar, Vicente a Julián. Algunos habéis sido mis estudiantes, también sois colaboradores y compañeros de trabajo, espero que siempre amigos, eso es para mí lo más importante.

Y por supuesto agradecimiento completo también a mis amigos y mi familia, sobre todo, a mis padres, por vuestro apoyo constante, siempre. Por imprimirme carácter y por darme la vida. Os quiero.

Finalmente, agradezco a Natalia, mi mujer, porque no sólo “quiero vivir todas las vidas contigo”, como ya te prometí este año cuando celebramos nuestro matrimonio, sino también porque tú eres mi pasión, tú eres mi devoción, pero también eres mi alma gemela, eres mi amor, hasta el infinito y más allá, eres toda mi vida. Te Amo.

MUCHAS GRACIAS.

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