Presentando el United Nations e-Government Index 2018

Hace unos días participé en la presentación del informe bienal United Nations e-Government Index, en un evento celebrado en el Digital and Mobile Governance Lab de Fudan University, Shanghai. Se trata de un informe que se ha publicado desde hace más de una década y se ha convertido en el único ranking global que estudia (y mide) el estado de desarrollo de diferentes dimensiones de los gobiernos y administraciones públicas en Internet. Mucho se ha comentado sobre la fiabilidad, calidad y alcance del ranking en diferentes sitios (ver A statistical analysis of the construction of the United Nations E-Government Development Index). Aunque algunas de las críticas se deban tomar en cuenta a la hora de usar estos datos, lo cierto es que se trata de una de las pocas fuentes fiables y longitudinales (si no la única) para conocer de forma comparada el papel de la tecnología en la actividad del sector público (alguno de mis estudiantes lo ha usado en su trabajo de tesis doctoral).

En este evento, tuvimos la oportunidad de compartir con el responsable del informe, Vicenzo Aquaro, Chief of Digital Government and editor in chief of the e-Government Survey, de Naciones Unidas. Después de su intervención explicando las cuestiones centrales del informe, los avances comparados y algunas novedades (como la incorporación de una medición de ciudades, el nuevo capítulo sobre tecnologías emergentes o las auditorías realizadas al ranking), tuvimos una conversación franca sobre los resultados del estudio, pero muy especialmente, acerca de la situación del e-Government a nivel global. Mi intervención estuvo orientada a poner el acento en los nuevos desafíos derivados de la nueva oleada de tecnologías disruptivas que emergen en el horizonte, así como la necesidad de replantearnos algunas ideas asentadas sobre servicios públicos e Internet (por supuesto, la brecha digital siempre está presente en este debate).

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Aquí extraigo dos ideas del intercambio que tuvimos. Hay quien había dado por muerta la dimensión tecnológica de gobiernos y administraciones públicas, como algo sin interés o puramente instrumental. Nada más lejos de la realidad; más bien estamos entrando en una fase de innovación tecnológica que se adentra en la gobernanza de la inteligencia, tanto de las organizaciones y las sociedades, como desde una perspectiva individual/humana. Nuevas tecnolgías disruptivas, como la inteligencia artificial, Internet de las cosas, el análisis de datos masivos, la cadena de bloques o la realidad aumentada, sugieren un salto adelante desde la tradicional escala datos, información y conocimiento, hacia una nueva dimensión que culmina en la idea de inteligencia.

Por otro lado, los desafíos éticos y los riesgos para la gobernanza de las sociedades y las comunidades políticas siguen más presentes que nunca. Entre las cuestiones a tener en cuenta: la transparencia de los algoritmos usados para prestar nuevos servicios públicos, la eliminación de los sesgos discriminatorios en la inteligencia artificial,  el control sobre quienes ejecutan y controlan los análisis de datos masivos en poder de las plataformas, la responsabilidad sobre las decisiones adoptadas en base a algoritmos, etc. Hoy el e-Government sigue vigente y más vivo que nunca. Aunque su naturaleza esté mutando.

(P.D. Tuvimos varios fotógrafos, incluído un dron sobrevolando la sala).FotoIgnacioCriado_DMG_2018.jpg

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